21/Octubre/2019
Moda y tecnología: el encuentro del pasado y del futuro a favor de la experiencia.
Moda y tecnología: el encuentro del pasado y del futuro a favor de la experiencia.

Vamos a situarnos en el momento generacional que estamos viviendo, en aquella clásica y tan sonada plática del baby boomer, el millenial y nuestro sobrino que quiere ser youtuber y combinémoslo con el tema de la adquisición de productos de diseño como ropa, zapatos y accesorios. En primera instancia debemos de entender 3 perfiles en estas generaciones; el nacido antes de 1980 que tiene un temor por los cambios, las actualizaciones y las tecnologías; el millenial que está entre el cambio y lo tradicional y es por eso que puede escoger entre un tocadiscos o una subscripción a spotify; y el screener o generación Z que se compone de un hambre infinita de cambio, de actualización, de nuevos modelos. Si a esto agregamos que el boom de las empresas de diseño y moda se ha dado por conocer específicamente el sector al que está orientado y jugar de alguna manera con las emociones de lo que nos caracteriza como humanos: la percepción de pasado y futuro, esto es prácticamente la moda, el instante del aquí y el ahora donde algo llama la atención, generando suficiente expectativa sobre el “qué vendrá” y qué época del pasado hubiera querido vivir si no fuera ésta o quiero vivir todas las épocas pero por temporadas.

 

La moda, lo que materializa el atrevimiento de una propuesta que como éxito tiene también su autodestrucción, es decir, todo movimiento es vanguardista en algún momento, luego se convierte en divertido durante su camino hacia el mainstream y se destruye a sí mismo en el momento del aburrimiento, de lo ya visto y de lo común.

 

Alguna frase por ahí dice que lo que el ser humano es algo peculiar, un ser que se inventa historias a lo largo de su vida para no aburrirse y ésto también ha evolucionado, no sólo a historias sino a vivir experiencias y aquí viene el clásico manejo de emociones del que tanto habla el boom del marketing y ahora neuromarketing, que desde un ojo crítico no aporta mucho más que una palabra que lo hace sonar interesante. Pero dejemos la acidez de lado y centrémonos en las tendencias que pueden crear estrategias y no en la retórica de “aprende a manejar las emociones de tus clientes”, con mi formación como psicólogo y tecnólogo quiero dejar aquí las bases de las estrategias y tendencias que han invadido el mercado y transparentarlas para ver si esto aporta en un sentido pragmático a tu compañía o simple reflexión personal.

 

1.- Retrofuturismo.

El futuro está plagado de nostalgia y la fórmula es sencilla, toma algo del pasado, agrégale algo del futuro y ¡voila!. La gente quiere vivir lo que sus padres o hermanos mayores experimentaron, vestir lo que vistieron, cantar las canciones que en otras décadas se cantaron. Ésto es un fenómeno interesante pues cada década (que tal vez ahora podría cambiar a 5 años, por temas de inmediatez) actuamos, pensamos, consumimos más o menos los mismos contenidos de entretenimiento y eso da como resultado un estilo, de moda sí, pero también estilo de vida y cultural. 

 

Este concepto no sólo es aplicable a prendas, uno puede ver un VW beetle en la calle y decir vaya, ese coche es como el viejo VW pero como moderno, cada que la gente haga esta referencia podremos saber que se trata de una referencia al retrofuturismo y no tiene que ser ligado directamente a lo vintage. 

 

Lo vintage por otro lado, busca el respeto del purismo y de lo conservador, de no integrar los elementos de tendencia sino separarlos y encapsularlos en pragmatismo funcional. Ésto también se aplica a consmumibles como electrónicos, si tratara de pensar en un ejemplo diría: piensa en un tocadiscos de vinilos, si tu tocadiscos es la vieja consola de casa de tus padres, eso es vintage y existe un gran mercado en ese valor de la historia que prioriza al conocimiento y en cierto grado al snobismo; si por otro lado el componente se vuelve un “todo en uno” que es en si una falsa noción de innovación, podría tener un mercado más acotado pues suprime al purista y al hábido de la conjunción del pasado y futuro enfocándose sólo en lo funcional, sin una personalidad que encaje en alguna época. 

 

Si queremos hablar de retrofuturismo entonces tenemos que imaginar una combinación que tiene que ser trabajada en diseño sobre la experiencia, no sobre lo funcional, ahora pensemos entonces que en tu computadora con un reproductor al estilo de tocadiscos, o ese tocadiscos que en apariencia es igual a uno de 1970 pero tiene una conexión con Alexa para darle comandos por voz, solo por dar un ejemplo. 

 

Vintage Todo en uno Retrofuturismo

Valor en el conocimiento de su historia, en la conservación y el coleccionismo.

El futuro está plagado de nostalgia. Estilo ya conocido determinado por una época.

Valor funcional. Fusión de distintos estilos que lo vuelven un aparato confuso.  Valor en la nostalgia y la emoción del futuro. Creación del Estilo.  

 

El valor de lo físico viene pegado con cualquiera de estos 3 escenarios comentados, es decir, sabemos que en una era donde la innovación y la disrupción es la normalidad y con esto la tendencia de desmaterialización es también una característica de las nuevas empresas, como ejemplo, desmaterialización de los libros a un Kindle, desmaterialización de los contenidos que sería el clásico ejemplo Blockbuster-Netflix, entonces el retrofuturismo es una gran apuesta en muchos casos por conservar el valor del papel, en la experiencia del libro, del arte de las portadas en los discos de los mencionados vinilos, en el olor del libro abriéndose.

 

En los próximo números continuaremos platicando a cerca de otros perfiles:

Moda y Experiencia: la comercialización y la percepción humana.

Moda y diseño: La percepción del consumidor y la experiencia.

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